En ruta para Galicia... un fin de semana intenso nos esperaba.
En ruta para Galicia… un fin de semana intenso nos esperaba. 

Las mejores decisiones, los mejores viajes, los mejores proyectos, salen de aquellos planes espontáneos, sin planificación previa, donde la cero programación es vital para el éxito.Pues esas fueron las premisas de mi fin de semana. Sentada en el sofá, viendo ante mi tres días completos por delante, mi cabeza comenzó a pensar en una ruta de un día, y que después, tras una sucesión de whatsapps acabó siendo con un fin de semana completo.

Dicho y hecho. Galicia me tentó y yo me dejé seducir, y tengo que decir que hubo una atracción completa desde el minuto uno por la prima hermana de Asturias.
El tiempo nos acompañó durante todo el viaje. El sol brilló de manera intensa como queriendo mostrarme su mejor cara y claro, así todo se ve más bonito si cabe.
cielo soleado galicia
Galicia es una tierra bella, aunque yo habiendo mar, poco más necesito ( y es que mi pasión marinera es de sobra conocida…). Pero es una tierrina que me produce una nostalgia increíble, me entra una morriña que acaba por ponerme melancólica.
Pasear por sus calles, mirar a lo alto y ver los edificios que cuentan con una historia sobre sus paredes, esa gaita que toca espontáneamente en la calle que nos da la bienvenida. Era un fin de semana de mucho jaleo, de mucho tráfico de turistas. Quizá la hubiese disfrutado más sin tanto ruido, sin tanto bullicio, pero es algo inevitable cuando aprovechas los puentes oficiales…
Inicié mi aventura el viernes por la mañana, no todo lo temprano que hubiese querido, pero había una parada obligatoria que hacer: ir a Candás a comprar marañuelas para mi prima (es una loca enamorada de este postre, y ya que iba a verla, qué menos, verdad?)
Después de cargar de provisiones, la familia entera comenzó el viaje… si… esta vez se vino también Bruce con nosotros (y tengo que decir, que si he tenido quejas de este viaje, es todo motivado por la falta de opciones que uno tiene cuando viaja con animales, donde todo está prohibido, el acceso está limitado,.. ya os contaré).
Ya en ruta, mi móvil iba siendo un espectáculo: que vas por Lugo?. Tienes que parar aquí. Que ahora estás por A Coruña? … tienes que visitar esto… De verdad es que me hubiese gustado haceros caso a todas las que me “instagrameabais” o me “whatsappeabais” con tales indicaciones. Pero mi idea era llegar a Vigo a una hora prudente,… Así que tuve que decidirme por sólo un sitio, y ganó el Castro de Baroña…. Y no me defraudó.
Está situada en la parroquia de Baroña (municipio de Puerto do Son, en la provincia de la Coruña). El asentamiento está construido en una península, y data del siglo I antes de Cristo. Allí se conservan todavía unas 20 viviendas de planta circular u oval. Rodeada de costa por todos los lados, el paisaje es impresionante… os dejo unas imágenes que hice allí durante la visita.
Castro de Baroña

Castro de Baroña
Imagen de los Castros de Baroña

Imagen de los Castros de Baroña
Imagen de los Castros de Baroña
Imagen de los Castros de Baroña
Imagen de los Castros de Baroña
Imagen de los Castros de Baroña
Imagen de los Castros de Baroña
Castro de Baroña
Como veis, el entorno es precioso: mar y calma total!

Como veis, el entorno es precioso: mar y calma total!
Castro de Baroña

Castro de Baroña
Saliendo de allí, nos pasamos por las Dunas de Corrubedo… supongo que deben de ser preciosas,… yo la verdad es que no lo pude comprobar, porque hasta para ir al mirador, está prohibido si vas con animales. Aquí es donde voy a hacer un pequeño parón, porque creo que el turismo no está preparado para albergar alternativas de ocio para las familias que cuentan con un miembro de 4 patas.
dunas corrugedo

La única imagen que tengo de las Dunas… No pude ver más…
Ir paseando por las Dunas y encontrarme con “gente civilizada” que tenía el acceso libre, y que iban fumando, tirando colillas al suelo, o comiendo pipas y tirando los cascos con total impunidad, o ver restos de basura por las esquinas…
Lo siento, pero me indigna que yo haya tenido que dejar a mi perro en el coche. La verdad es que poco vi, porque caminé sólo unos tres minutos, cuando vi el pedazo de cartel anunciando que PROHIBIDO PERROS, y me dije… pues si mi peludo no es bienvenido, yo tampoco.
Dunas de Corrubedo

Dunas de Corrubedo
Así que me fui de allí, en busca de un lugar donde poder disfrutar juntos de un fin de semana en familia.
El día se nos iba echando encima, así que era hora de ponernos en rumbo a nuestro destino final: Vigo. Allí nos quedaríamos en casa de nuestra prima Covadonga: Mi prima pequeña, con la que tantas aventuras había pasado cuando ambas éramos unas enanas y que ahora es toda una mujer, con una vida totalmente independiente, y rodeada de un montón de amigos que la quieren (aunque eso es fácil cuando la conoces un poco).
El primer día cenamos y nos pusimos al día. Ella entraba a trabajar, así que poco tiempo tuvimos… pero después con su chico, nos dimos un paseo por la ciudad, y nos contó un montón de detalles: es como una enciclopedia andante y nosotros estábamos como dos esponjillas absorbiendo toda la información que nos daba.
La mañana del sábado comenzó tempranito. El coche ni lo tocamos, con las indicaciones del día antes estábamos preparados para recorrer a pie todo Vigo. Con la idea fija de perdernos por el casco antiguo comenzamos a caminar, hasta que nos vimos envueltos en edificios que se levantaban a nuestros pies y que apenas dejaban pasar el sol a las callejuelas, nos vimos rodeados de magia, de tranquilidad y oíamos nuestros pasos al caminar. Madrugar es lo que tiene y más si es un día festivo: paz absoluta!!!
Poco a poco la ciudad comenzó a inundarse de ruido, de turistas en búsqueda de un buen ángulo para su foto, de niños correteando, de artistas callejeros que dejaban sonar sus instrumentos a cambio de una limosna. Calles abarrotadas de puestos, de tiendas que venden suvenires de lo más peculiares, y lugares de culto gastronómico,.. miles de espacios para saciar nuestra sed y hambre. Y es que lo siento: ya sabéis lo que nos gusta a la gente del norte comer.
Yo siempre digo lo mismo. Hay que dejarse perder, callejear sin rumbo es la mejor opción para encontrar aquello que no buscas.
Perdida por Vigo
Os muestro lo que vieron mis ojos y capturó la cámara de mi móvil.
Vigo y sus calles

Vigo y sus calles
Vigo y sus calles

Vigo y sus calles
Vigo y sus calles

Un lugar donde os podéis rechupar los dedos a comer marisquito….
vigo

Para que veáis cómo estaba, y eran las 12:00 a.m.
Por la tarde, y después de unas 5 horas de camina, queríamos un poco de relax y playa… Preguntamos en la oficina de turismo sobre las playas donde estaba permitido ir con perros. En Vigo no hay ninguna. Me indican que en aquellas donde no hay vigilantes puedo ir, en las que están en pueblitos pequeños, pero claro, sin garantía de que una multa acompañe mi fin de semana.
Después de alguna llamada a otras familias donde existe algún miembro peludo más, me dijeron de una playita muy tranquila, donde suelen ir acompañados de perros. En una playa preciosa, de finísima arena blanca. Así que allí pasamos una tarde magnífica, donde el sol nos acompañó hasta las nueve de la tarde/noche que nos fuimos de allí.
Relax en la playa de galicia
galicia

Nueve de la noche, y el atardecer nos invitaba a quedarnos….
Para cena, y después de una intensa jornada de playa, y por supuesto, estando donde estábamos, pasó por una degustación completa de todo aquello que tuviese como común denominador el pulpo: croquetas de pulpo, tosta de pulpo, empanada de pulpo, pulpo con pulpo,… y todo regado con un albariño que maridó a la perfección. Y es que esta vida precisa de otra para saciar el estómago…
Aquí las imágenes del delito…
Festa do Pulpo en Bueu

Festa do Pulpo en Bueu
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Festa do Pulpo en Bueu

Festa do Pulpo en Bueu: y un albariño no podía pasar


El domingo ya era día de despedidas y de retorno a casa. Nos esperaba un viaje de vuelta que incluía parada en Santiago de Compostela.

Si Vigo estaba invadida por turistas, no os quiero ni contar cómo estaba Santiago… Cientos y cientos de peregrinos, de familias que se habían dejado caer por esta ciudad, de espontáneos como nosotros que iban sin rumbo. Si no conocéis esta ciudad, merece la pena, y mucho, pero quizá hacerlo en un día de menos tráfico, por semana, y que no sea Agosto, será mejor opción.
catedral de Santiago de Compostela

Catedral de Santiago de Compostela
Viajar es siempre un opción interesante, increíble y para mí muy inspiradora. No hace falta salir muy lejos, ni embarcarse en grandes aventuras. A la vuelta de la esquina están esperándonos experiencias muy enriquecedoras.
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