Placa que te encuentras a la llegada y que fue verla y enviarla directamente para “HABLA BIEN COÑO

La ruta comenzó de buena mañana,
después de un estupendo y contundente desayuno a base de fuet y bull,
acompañado por supuesto de un café revitalizante que ayuda a abrir los ojos al
máximo para que mi atención esté centrada en todo lo que me venía por delante.


El caso es que salí de Monells, pensando que había sido fruto de una conquista
por aquellas calles embaldosadas, por aquellas murallas fortificadas. 

Durante los 12 kilómetros de distancia que me separaba del siguiente destino,
dejé volar mi imaginación y me vi a mi misma como una doncella de antaño,
paseando por aquellas calles adoquinadas, rodeada de trovadores que ponían
música mientras interpretaban sus poemas, y yo, danzando cual loca que se
dejaba arrastrar por la sinfonía de unas arpas imaginarias… Sí, son sólo 12
kilómetros, pero mi imaginación es rauda y veloz.

Había
leído sobre lo cercano que teníamos Peratallada, así que tenía claro cuál era
nuestro próximo destino.

Peratallada: localidad perteneciente a Girona, Cataluña.

Ir en el mismo coche con dos catalanes que te van adelantando que tu siguiente destino es más bonito, puede ir preparando tu mente, si bien tengo que decir, que nunca me dejo influir por lo que otros ojos, que nos sean los míos, vean… y os explico por qué.

Me ha pasado de destinos que me los habían vendido de una manera tan espectacular, que una vez que llegué me desencantaron, y al contrario. Lugares, incluso países, que pasaron sin pena ni gloria por la retina de sus visitantes y en cambio a mí me calaron.

Así que desde hace tiempo, intento ser lo más aséptica posible cuando un nuevo destino se cruza ante mí.

-Pues bien Peratallada: Ante tí me presenté pura, sin aditivos, sin que ningún
comentario me dejara pensar que eras de una manera u otra. Y sabes qué? Me
sorprendiste.

El pueblo se asienta encima de una gran roca, que fue utilizada como material para hacer parte del pueblo. Aquí podrás encontrar por un gran muralla y un foso, que custodia un castillo y la torre homenaje.

El corte medieval de sus calles, con esos caminos llenos de piedra con historia hacen que pasear por este pueblo te remonte al pasado.

Se nota cuando un pueblo está de moda y tiene tirón, por la relación directa
que hay con su gastronomía: y es que aquí, hambre garantizo que no vas a pasar,
pues el número de restaurantes de la zona es amplio y la oferta, que pasa por
una cocina local muy cuidada, es completísima… y sin que los bolsillos
se resientan tengo que reconocer.


Yo, recomendaciones de un restaurante en concreto no os puedo dar, porque el estómago ya lo traíamos atendido, y muy bien todo hay que decirlo, en una parada que habíamos hecho en el camino.

Eso sí,… tengo que decir que encontré un sitio que con un clima más propio, me pediría sentarme y disfrutar de esos maravillosos precios que tiene…Por lo menos la carta llama la atención, verdad?,… eso sí… sólo aceptan efectivo, así que adictos al dinero de plástico, este sitio no es para vosotros…

Peratallada debe ser un epicentro
de visitas durante la época
estival. Yo fui con el frío típico del mes de enero y eso hace que estos
pueblos estén casi desiertos. Y aunque para algunos eso puede significar poca
vida, a mí personalmente me encanta pasear sola, sin el agobio del turista
frenético por la búsqueda de esa foto que formará parte del álbum familiar.

La mejor recomendación que se puede dar para conocer un destino, es “perderse”. Si bien es cierto que hacerlo en Peratallada es difícil, porque el pueblín es de dimensiones manejables, la idea es dejarse llevar por esos arcos que confluyen de manera armoniosa, con callejuelas estrechas de una piedra canela y rojiza que cuando los rayos de sol la iluminan, luce de manera increíble.

Hay dos puntos de acceso en el pueblo. Nosotros entramos por la Plaza de las Voltes, que pasa por ser el eje de la vida en Paratallada y donde se concentran un buen número de negocios de hostería.

Fuera de todas estas murallas donde se concentra el epicentro del pueblo, está la iglesia de Sant Esteve, y útlima parte que nosotros visitamos.

De camino a la iglesia,…yo y mi obsesión por las sombras…

Qué fue lo siguiente?? Buscar un sitio donde tomar un chocolate caliente, porque el frío no cesaba y necesitábamos entrar en calor para seguir en ruta.

Seguimos en ruta, con la cámara en mano y la clara intención de ir contándooslo todo.

Por supuesto, hubo vídeo… cómo no… Aquí os lo dejamos. Por supuesto, no os olvidéis de subscribiros en el canal, para poder estar al tanto de nuestros próximos viajes….

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