Sabía perfectamente a lo que me exponía.

Sabía que pasar un fin de semana contigo podía suponer caer atrapada en tus redes, caer en el embrujo de tus garras, perderme y correr el riesgo de tener dudas para encontrar después “mi norte”.

Y aún así, me dejé llevar, aún a sabiendas de todo esto, me dejé llevar.

Es entonces cuando empezaste el cortejo, desplegaste tu encantos y sacaste a relucir tus mejores galas.

Y como si de una coreografía perfectamente ensayada se tratara, empezaron a desfilar las cervecitas para saciar el calor. Le siguieron los caldos de uva de la tierra, que maridaban los platos más exquisitos que el paladar podía degustar.

Y entonces me di cuenta, de que mis papilas gustativas se había aliado contigo….y yo me dejé llevar y te saboree. Descubrí tu salmorejo, disfruté de tus carnes, gozé con tus pescados

Y seguí en ruta, intentando no perder mi norte.

De repente, una leve brisa de aire, comenzó a susurrarme al oído qué camino había que tomar, por qué callejuela había que girar.
Y yo imnotizada fui siguiendo tus pasos.

Si. sí, claro que tuve momentos de lucidez, y me desenchufé de tu mirada, porque era lo que sabía que me podía salvar de esta locura transitoria,

Pero ahí volvías tu a arrastrarme a tu lado.

Cerré los ojos con fuerza por no verte, pensando que el que no ve no siente.

Yal abrirlos, me vi rodeada de flores…Flores de todos los colores, de todos los estilos,….todo te parecía poco para mí.

Y entonces ahí ya sabía que estaba atrapada, sabía que había sido tocada por tus garras y que no había vuelta atrás…así que abrí mis sentidos para disfrutarte por completo.

A partir de ese preciso instante quise conocerte, quise saber las historias que se esconden tras tus paredes, cómo era recorrerte y disfrutarte durante un fin de semana.

Me cogí fuerte de tu brazo y me llevaste de paseo por el casco antiguo, donde descubrí un bello entramado de callejuelas, plazas y Patios que rodean la mezquita

Y por si todavía quedaba un momento de cordura en mi, Me subiste en un carruaje tirado por caballos, para mostrarme la última sorpresa que tenías preparada.

Ahhhhhhh Dios… Ahí solo vi belleza. La de la gente que te habita, bellas por fuera, enormes por dentro.
Qué arte, qué pasión en lo que hacen. La escuela de la vida le ha tocado con la vara mágica y ahora sienten la necesidad de compartirla con el mundo y abren las puertas de su casa. Se puede ser más generoso??

Fatigas mi cansancio con las aguas de tus hammanes. Yo me relajo, cierro los ojos analizando todo lo que está pasando. Habrá sido un sueño??

Cae la noche. se encienden las luces. Me riegas con un vino, y me haces reír, reír hasta que las lágrimas corren felices por mis mejillas.

Y entonces me muestras tu arte, y me pierdo entre esas manos que se mueven, entre esas caderas que se contonean al ritmo de la música.

Y ya estoy atrapada, ya me siento parte de ti. Ya me tienes entregada.

Me llevas de feria y allí bailamos, y bailamos. Y mientras me agarras fuerte de la cintura, te acercas a mi oído, y me haces jurarte que volveré.

Y sí mi amada Córdoba: lo nuestro no ha sido un romance de fin de semana. Necesito volver a verte!!

Por eso esto es un hasta pronto. Gracias Córdoba!!!

Fueron culpables de esta historia de amor:
Europcar
Mochileros tv 

#TravelBloggersEuropcar 2017

 

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